Deporte y bienestar

Normalmente en mis publicaciones siempre hablo de valores y principios, de humanidad, de superación, de éxito, de autoayuda, de naturaleza, de amor, de sentimientos, del mundo, de crecimiento, de trabajo y profesionalidad, así como de otros muchos temas que creo que son importantes.

Pero hoy quiero hablarte de hábitos saludables que no solo serán buenos para tu salud, sino también para tu mente, hoy quiero hablarte de deporte y bienestar, pues ambos están muy ligados entre sí.

El día 14 de agosto voy a cumplir 42 años y durante todo este tiempo de mi vida, pocas veces he estado en mejor forma física que ahora y eso es porque el deporte se ha convertido en parte indispensable de mi rutina diaria. Es cierto que siempre me ha gustado y aunque hubo etapas en las que hice mucho deporte, también es verdad que hubo otras en las que por lesiones, enfermedades y circunstancias atenuantes hicieron que pasara mucho tiempo sin hacer nada de nada.

Afortunadamente hay muchas personas que hacen deporte, unas lo practican por unos motivos y otras lo hacen por otros, pero sea cual sea el motivo que elijas para hacerlo, practicar algún tipo de deporte te traerá muchos beneficios a tu vida.

El principal motivo por el que me gusta hacer deporte, es porque nuestro cuerpo y nuestra mente se libera del estrés acumulado del día a día y esto a su vez nos permite concentrarnos mejor en nuestros objetivos, nos ayuda a pensar con mayor claridad y por ende, también somos capaces de tomar mejores decisiones.

Todo esto es debido a que nuestro cerebro al practicar deporte genera una serie de hormonas responsables del bienestar y la felicidad (endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina)

No voy a hablar en detalle sobre estas hormonas, ese no es el objetivo de este artículo y yo tampoco me considero un experto como para profundizar en el tema, creo que es suficiente con que conozcas que ellas son las responsables de sentirnos bien haciendo ejercicio.

A mí en concreto me encanta correr, hacer senderismo, ciclismo, caminar largas distancias y entrenar en el gimnasio. En general mis gustos son muy amplios, por lo que me gustan muchos tipos de deportes diferentes y cuando surge la ocasión no le hago ascos a un partido de baloncesto o tenis. También me gustan los deportes extremos, como por ejemplo el parapente. Entre los que tengo pendiente para probar algún día está el paracaidismo y el ala delta.

En cualquier caso, lo importante no es el tipo de activad o deporte que te guste practicar, lo importante es que tomes el hábito de hacer ejercicio como una rutina diaria o al menos, una rutina frecuente. Puedes creerme cuando te digo que este es uno de los ingredientes que nunca debería faltar en tu despensa para elaborar la receta del bienestar mental y físico.

Muchas personas solo piensan en hacer deporte cuando quieren perder esos kilitos de más que consideran que les sobran, sobre todo cuando llega la temporada de verano y quieren ponerse un bañador. Creo que sería mucho mejor para ellos el comprender que instaurar en sus vidas el hábito de hacer ejercicio los conducirá a estar más felices siempre y no solo unos meses al año.

Los que vamos asiduamente al gimnasio vemos como en estas fechas hay más usuarios en las instalaciones, pero tan pronto desaparece el tiempo de playa, ellos se van con el sol.

Yo respeto la vida de todo el mundo, pero ¿no sería mejor que en vez de preocuparnos por lo que los demás ven de nosotros nos preocupásemos por ser nosotros mismos y sentirnos más felices?

Hace un par de semanas hablando con Jorge uno de los dueños del gimnasio al que voy, le comenté algo que creo que le sorprendió. Él sabe de lo que soy capaz de hacer pues me ha visto entrenar, pero ese día se acercó a mí y me dio un consejo, me dijo que bajase peso en la máquina que estaba usando y que acortara el tiempo de descanso entre serie y serie. Entonces yo le respondí: los músculos sirven para impresionar a quien no te conoce, la fuerza sirve para impresionar a quien sí te conoce y además, es funcional, pues sirve para muchas otras cosas, por eso yo no entreno hipertrofia.

Él tenía razón, si ese fuese mi objetivo así es como debería hacerlo, pero esa es una capa de la cual ahora mismo puedo prescindir. Tal vez un día decida entrenar hipertrofia en vez de fuerza, pero lo que te quiero decir con esto es que no deberías preocuparte tanto por aparentar y sí más por mostrar quien eres en realidad. Cuando aparentas no eres igual de feliz que cuando eres tú mismo/a, quien te quiera deberá hacerlo por lo que eres y no por lo que tienes.

Así que ya sabes, todo cambio requiere de un esfuerzo, pero cuando ese esfuerzo se convierte en hábito, este deja de ser esfuerzo y se convierte en rutina. Haz ejercicio todos los días y verás como empezarás a transpirar bienestar por todos los poros de tu piel. Prueba este consejo durante un mes y si no eres un poco más feliz al cabo de los 30 días, te devuelvo el dinero 😉

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya

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Relaciones

Hay muchos tipos de relaciones, por ejemplo: laborales, empresariales, sentimentales, de amistad, de colaboración, etc., pero todas las relaciones que funcionan perfectamente y se mantienen intactas con el paso de los años tienen en común los siguientes puntos: sinceridad, confianza, comunicación, comprensión y ayuda mutua.

1º Sinceridad

Esta es la piedra angular que lo sostiene todo. Una relación que no comience por este punto, está abocada al fracaso, pues antes o después las mentiras harán que todo cuanto se haya construido hasta el momento caiga por su propio peso.

2º Confianza

Este punto viene condicionado por el primero, ya que cualquier mentira por pequeña que sea siempre causa desconfianza sobre la persona que la recibe, por tanto, es condición indispensable y ecuánime que ambas partes sean sinceras desde el comienzo.

3º Comunicación

No existe ni puede existir una relación duradera en la que no haya una buena comunicación. El diálogo es clave fundamental del entendimiento entre las partes, si no se hablan las cosas es imposible llegar a términos en los que se consiga un consenso mutuo. La única vía de saber lo que ambas partes piensan, quieren, buscan o desean es hablar, pues el silencio deja siempre todo en manos de la interpretación que uno quiera hacer y por tanto, también susceptible a errores y equivocaciones por falta de entendimiento que pueden llevar a una ruptura definitiva. Para mí este punto junto con el primero son las claves del éxito de una buena relación, pues los otros puntos son fruto y causa/efecto de estos dos.

4º Comprensión

Al igual que sucede entre la confianza y la sinceridad, este punto también viene condicionado por una buena comunicación, pues para que haya comprensión primero debe de haber entendimiento. Es muy difícil por no decir imposible poder comprender aquello que no entendemos, así pues para que la otra parte pueda comprender nuestros motivos, primero debemos hacerle entender mediante una buena comunicación aquello que para nosotros es importante o vital para la continuidad de dicha relación.

5º Ayuda mutua

Yo siempre digo que lo que es importante para una de las partes, también debe de serlo para la otra y viceversa. Puede que haya algo determinado que para una de las partes sea imprescindible como base de esa relación y que esto mismo para la otra sea algo simplemente trivial, el caso es que si de verdad nos importa esa unión, debemos de hacer todo lo posible por ayudar a que cada uno de los bandos tenga aquello que es imprescindible para que esa relación no tenga carencias y por ende, tampoco debilidades. Al final muchas relaciones se rompen porque no se tienen en consideración las necesidades que cada una de las partes puedan tener, esto también se puede considerar como egoísmo (solo lo mío es importante y no importa lo de los demás)

Estos 5 puntos son los que a mi parecer son los más importantes para que una relación sea estable y fructífera.

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya

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Capas

Es curioso ver como el ser humano nace en esencia puro y con el paso del tiempo según va creciendo y haciéndose mayor este se cubre cada vez con capas y más capas que ocultan su verdadero ser.

Seguro que no es la primera vez que escuchas hablar sobre la inocencia de un niño y es cierto.

Al nacer venimos al mundo totalmente desnudos, sin prejuicios preconcebidos, sin rencores, sin maldad ni egoísmo, sin dinero, sin mentiras y sin infinidad de tantas cosas que no son necesarias para el ser humano y que muy por el contrario, son perjudiciales tanto para nuestra sociedad como para nosotros mismos y el mundo en el que vivimos.

Es por esto mismo que los bebés recién nacidos son los seres más puros que existen sobre la faz de la Tierra, porque ellos no vienen cargados con esta mochila. Es justo después cuando empezamos a cargarla con todo este lastre que vamos adquiriendo a través de las enseñanzas que nos inculcan, el entorno en el que vivimos y nuestras experiencias propias.

He aquí la complejidad de encontrar a una persona adulta que tenga un alma pura y un corazón noble y bueno.

¡Qué increíblemente bueno sería si todas las personas conservaran esa inocencia tan maravillosa de la niñez y en sus mentes y corazones no se albergase tanta maldad, mentiras, odio ni rencor!

Cada prejuicio que tenemos, cada mentira que contamos o que nos cuentan, cada experiencia negativa, enseñanza errónea, frustración por el qué dirán, miedo a mostrarse tal cual eres y presión a la que estamos sometidos por la sociedad en la que vivimos, es una nueva capa que nos vestimos y que nos aparta de nuestro verdadero yo, para dejar ver simplemente algo que en realidad, no somos.

Las personas hoy en día se preocupan más por aparentar que por ser, lo que a mi humilde entender es algo triste que no los conduce a ningún buen lugar.

También existen otro tipo de capas además de las que te he comentado y las cuales te impiden ver con total claridad la verdad de lo que en algunas ocasiones buscas y encuentras. Me refiero a capas como pueden ser un buen trabajo, una vivienda, dinero, un físico bien trabajado en el gimnasio, etc., cosas que pueden inducir a pensar en un mejor estatus social o económico cara a los demás.

Todo esto puede ayudarte a abrir muchas puertas y mejorar tu vida en muchos aspectos, pero sin duda alguna con cada capa que agregues a tu vida vas a poner un fino velo sobre tus ojos que cada vez te impedirá ver más lejos y mejor.

Seguramente con cada “éxito” que consigas, más gente se acercará a ti, pero créeme, las únicas personas que realmente merecen la pena son aquellas a las que les importas sin nada de eso, pues estas son las que de verdad te quieren por lo que eres y no por lo que tienes o puedas llegar a tener.

Yo he aprendido muchas cosas valiosas en mi vida, pero una de las que considero más importantes fue precisamente la que me permitió despojarme de ciertas capas para cerrar los ojos y ayudarme así a empezar a ver con total claridad.

Si quieres hallar la verdad de algo que para ti es muy importante, tal vez tengas que sacrificarte durante un tiempo y prescindir de muchas capas que ahora no te dejan ver, pero si lo haces, te aseguro que todo el esfuerzo y dolor que tengas que soportar, al final merecerá la pena, pues te encontrarás con la auténtica, pura y genuina realidad.

Llegado a este punto no habrá más disfraces ni mentiras y podrás empezar a construir de nuevo, pero con la diferencia que esta vez tendrás mucha más experiencia, sabiduría y lo harás sobre unos cimientos sólidos que no se derrumbarán. A eso súmale la confianza que te proporcionará saber que ya no habrá más mentiras, sino solo sinceridad.

Si necesitas un motivo más que te ayude a tomar la decisión de despojarte de estas capas que ahora estorban tu visión, tal vez te gustaría leer este otro artículo en el que puedes comprobar que a veces retroceder, es sinónimo de avanzar https://editorial.lobisoft.eu/retroceder-a-veces-es-avanzar

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya

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Abuelos

Por circunstancias de la vida, yo no tuve mucho contacto con mis abuelos paternos y por parte materna tampoco llegué a conocer a mi abuelo, pues él falleció en un accidente laboral antes de yo nacer. Sin embargo, sí pasé gran parte de mi infancia y adolescencia con mi abuela, quien me cuidó en ausencia de mis padres lo mejor que pudo.

Hoy voy a centrar este artículo en ella, pues creo que es un gran ejemplo a seguir y el cual ha sido fuente de inspiración y enseñanza para mí.

Antes de entrar en materia me gustaría hacer un inciso en algo que creo que es muy importante, me refiero al respeto hacia nuestros mayores.

Hoy en día por desgracia hay mucha gente que considera a sus mayores como muebles o trastos viejos a los que tienen que mínimamente atender, más que nada por el que dirá la sociedad de ellos si así no lo hacen. Para esta clase de gente lo único que hacen sus mayores es estorbarles o dificultarles sus vidas. En el mejor de los casos los meten en una residencia de ancianos y se olvidan de ellos, otros simplemente los dejan a su suerte y se despreocupan totalmente de cómo están o si es que necesitan algo.

Por otro lado, también la mayoría los considera incultos, ya que muchos de ellos no tuvieron la oportunidad de estudiar en colegios ni universidades, pues aquellos tiempos, no eran los de ahora. Por aquel entonces hubo mucha gente que pasó hambre, hambre de verdad y tenían que trabajar desde muy pequeños duramente para poder llevarse un trocito de pan a la boca, era una cuestión de prioridades, primero comer, después si los recursos familiares lo permitían, estudiar.

La juventud de hoy y también gran parte de la gente de mediana edad, han tenido muchas más facilidades para poder tener una educación y estudiar aquello que han querido o les ha gustado. Puede que todos ellos tengan en su mente muchos más datos de los que han tenido sus progenitores, pero déjame decirte que seguro no tienen ni idea de algo tan importante como es la vida. Ya solo por eso, deberían tener más respeto a quien los ha cuidado, protegido y enseñado cuando ellos no podían hacerlo solos. Tener más datos no implica necesariamente tener mayor sabiduría, pero mucha gente cree que ya lo saben todo y en verdad, no saben nada.

Dicho esto, ahora te voy a hablar un poco más de mi abuela, porque junto con mi niña, son los dos únicos seres que han pasado por mi vida y que me han enseñado el verdadero significado del amor puro, del amor real, del amor incondicional.

Mi abuela es la única persona en el mundo que nunca me ha defraudado y que ha estado siempre a mi lado, no de forma física, pero sí dándome todo su cariño y amor tanto en los buenos, como en los malos momentos de mi vida, que no han sido pocos.

Desde muy pequeño ella siempre me ha enseñado a dar, a compartir, a entregar lo mejor de uno mismo para los demás. Recuerdo que cuando estaba estudiando en el instituto, yo vivía de lunes a viernes a 100 kms de casa, los primeros años en un internado y después en un piso compartido, pues ir y volver en el mismo día no era viable ni tampoco productivo para mis estudios. El caso es que ella nunca quiso que yo me fuese de casa sin un dinero en el bolsillo, porque siempre decía que uno cuando está lejos no sabe lo que puede necesitar, así que ella siempre me daba 5000 pesetas (30€) que aunque ahora no son nada, hace 28 años eran mucho. Como mujer viuda que era tenía una pequeña paga que recibía todos los meses por la muerte de su marido, pero eso no alcanzaba para gran cosa, sin embargo, en todos los años que estuve estudiando lejos de casa, jamás me faltó un dinero con el que poder desenvolverme allí, aunque eso implicara en muchas ocasiones que ella se quedase con prácticamente nada para poder pasar el mes.

Aun con los poquitos recursos que ha tenido durante su vida, ella siempre ha hecho alarde de bondad y generosidad ayudando a los demás en todo cuanto a podido, su casa siempre ha estado abierta para acoger a quien más lo necesitaba y a nosotros jamás nos faltó un plato de comida que llevarnos a la boca.

Yo le he preguntado muchas veces: abuela, ¿si te tocase la lotería, qué cosas te gustaría hacer o qué capricho te regalarías, dime, qué harías con todo ese dinero? Y su respuesta ha sido siempre: Mi hijo, yo no necesito nada, yo tan solo quiero veros a vosotros bien, en eso lo gastaría.

¡Wow!, después de toda una vida luchando, sufriendo y ayudando a los demás, privándose de cualquier capricho por pensar primero en las personas que quería antes que en ella misma, aun ahora en el ocaso de su vida y suponiendo que le tocase la lotería y pudiese tener todo aquello que no tuvo antes, seguiría haciendo exactamente lo mismo, si esto no es bondad, yo no sé entonces que lo es.

Hace 4 meses ella sufrió un accidente en el baño de casa y al caerse contra la bañera se rompió 6 costillas. Todos pensábamos que sería una recuperación muy complicada, porque si para alguien joven ya sería difícil, para alguien con 84 años sería mucho peor. La verdad es que nos sorprendió gratamente con su rápida recuperación, pues estuvo solo unas 3 o 4 semanas en el hospital creo recordar. El mayor problema vino a la hora de tenerla en casa, pues ella no se podía casi mover como es lógico y mis tíos (que es con quien vive ahora) ya habían empezado su temporada de trabajo, así que se habló de contratar a alguien para que la cuidase durante esas horas que ellos no estaban. Yo les dije que de eso nada, que a ella no la iba a atender un desconocido y en ese momento no me lo pensé ni un segundo, dejé los proyectos que tenía en marcha y tuve que aplazar algunos objetivos que me había marcado para este año, pero ella era mi prioridad número uno, ella me necesitaba en ese instante, así que cogí y me fui a Mallorca para cuidarla durante el tiempo que le hiciese falta.

Al final estuve 3 meses allí, los cuales considero que fueron un verdadero regalo caído del cielo, obviamente no estoy feliz por el motivo que me llevó hasta ella en esta ocasión, pero sí por el tiempo que hemos compartido juntos. Después de 2 meses de su caída ya podía moverse con bastante soltura, así que la sacaba a pasear cada día, unas veces la llevaba en coche para ver sitios diferentes, otras veces simplemente bajábamos hasta el parque o hasta el super y en otras la llevaba a la playa para que caminase por la arena y mojase los pies. Lo cierto es que a ella le costaba mucho salir de casa, solo el hecho de subir y bajar las escaleras ya era toda una odisea, pero yo nunca le daba la opción de elegir, porque de hacerlo, su elección sería siempre no, así que al final siempre la acababa convenciendo y como recompensa nos tomábamos un heladito en cualquier lugar, cosa que a ella le encanta.

Verás, te estoy contando todo esto para que puedas hacerte una idea global y así entender algunas cosas, por ejemplo, hace cerca de un año empezamos a darnos cuenta de ciertos problemas de memoria que le estaban pasando, algo muy significativo es que te preguntase una misma cosa varias veces seguidas. En estos momentos está a la espera para hacerse algunas pruebas, pero el caso es que en estos meses no solo no ha sufrido un empeoramiento, sino que por el contrario, creo que ha habido un retroceso.

Una persona mayor que está mucho tiempo sola y “encerrada sin poder hablar con nadie”, es como una vela que se va apagando poco a poco y pierde su brillo y su luz paulatinamente al quedarse sin oxígeno. Creo que a falta de pruebas que lo demuestren, yo pienso que el amor y el cariño que le di en estos meses ha sido la medicina que necesitaba para volver a recargar las pilas que tenía gastadas.

Como dice el refrán: “Es de bien nacido ser agradecido”, así que si tienes corazón y comprendes todo lo que ellos han hecho por ti, esto es lo mínimo que tú puedes hacer como gratitud hacia ellos, devolverles un poco de eso que te han dado, las personas mayores no son una carga, son una bendición que no siempre estarán ahí, por lo tanto, disfruta de ellas cada día porque es posible que mañana ya no estén y cuando eso suceda, ya no habrá vuelta atrás. La mayoría no necesitan especiales cuidados, lo único que necesitan es un poquito de cariño y atención, no creo que sea mucho pedir ¿no te parece?

Este artículo se lo dedico a todos los abuelos y abuelas del mundo que con su cariño y amor puro, amor real y amor incondicional, han sido y son, fuente de sabiduría, bondad y amor para todos nosotros.

Nota final sobre el amor de un abuelo y sobre el amor de verdad:

Al principio de este artículo te hablé de mi abuela y también de mi niña como los dos seres que me enseñaron el verdadero significado del amor puro, del amor real, del amor incondicional, pues bien, mi niña era una Yorshire que puedes ver en este otro artículo https://editorial.lobisoft.eu/amor-amor-amor. A ella le daba igual si yo era calvo o melenudo, rico o pobre, blanco o negro, a ella lo único que le importaba era lo que yo significaba para ella y como la cuidaba y trataba y esto es exactamente igual al amor que hay entre mi abuela y yo. He querido dejar esta nota final porque ya que estoy hablando de amor y como he visto con mis propios ojos que hay mucha gente que piensa que primero debes crear tu nido (véase tener un hogar, un trabajo, dinero, etc), para después cuando ya tienen esto, buscar la pareja con que rellenarlo. Pues yo te digo que eso es una gran equivocación, para mí no hay nada mejor que el crear el nido juntos palito a palito. Tal vez un día te hable de esto en otro artículo que titularé “capas” y el cual posiblemente romperá todos tus esquemas. Resumiendo, yo no sé tú, pero yo tengo muy claro que no me conformo ni acepto menos que un amor igual al de mi abuela o al de mi niña, pues este es el amor que de verdad merece la pena y el que perdura por siempre. Aquí pues te dejo otro gran ejemplo que una abuela/o te puede enseñar sobre el amor universal. Moraleja: a las personas hay que amarlas por lo que son y por lo que hay en su interior, no por lo que tienen o puedan llegar a tener. Recordemos que tener no es igual a ser y desde luego, amor por interés, tampoco es amor. Como siempre digo, el amor y el cariño se demuestran, lo demás es papel mojado, no sirve para nada, ni siquiera para limpiar el culo.

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya

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Retroceder a veces es avanzar

Cuando pensamos en la posibilidad de avanzar en nuestra vida, lo asociamos siempre a una mejoría, pues la propia palabra lo dice todo, ya que es sinónimo de ir hacia a delante.

Esto es cierto en la mayoría de los casos, pues retroceder es lo opuesto a avanzar, pero a veces, ocurre algo extraordinario cuando nuestras circunstancias, decisiones y demás factores atenuantes nos han llevado hacia el lado opuesto a lo que nosotros consideramos progreso.

Como siempre, el tiempo que es un gran sabio lo pone todo en su lugar y nos da las respuestas que en otro momento nosotros no hemos sido capaces de responder.

Es posible que tú hayas comprobado esto en más de una ocasión durante tu vida, yo te puedo decir que sí lo he vivido y por eso hoy escribo este artículo como ejemplo que tal vez te pueda ayudar si estás pasando por una situación similar.

En ocasiones cuando perdemos o dejamos algo atrás que es importante para nosotros, sentimos como que estamos retrocediendo al pasado y que todo cuanto habíamos conseguido con tanto esfuerzo, se esfuma en el viento dejándonos un sabor amargo en el paladar.

Verás, todo es cuestión de ver las cosas desde la perspectiva correcta, porque muchas veces nos obcecamos en ver algo desde un solo punto y cuando cambiamos de posición, nos damos cuenta que lo que estábamos viendo ha cambiado totalmente de forma y por supuesto, esto hace que cambie también nuestra manera de comprender lo que estábamos observando.

Podría ponerte muchos ejemplos hipotéticos en los cuales mostrarte como esto que te acabo de decir es cierto, pero si hace tiempo que lees lo que escribo seguramente ya sabrás que me gusta usar mis propias experiencias para tal fin, pues de esta forma te estoy hablando con hechos contrastados y reales y no con conjeturas.

Yo hace unos años tomé ciertas decisiones con las cuales perdí o dejé cosas que por aquel entonces eran muy importantes para mí, tal como una estabilidad financiera, una vivienda propia, un local en el que acababa de instalar las oficinas de mi empresa, seres a los que quería y amaba mucho, etc. el caso es que pasé por un periodo muy difícil en el que se complicaron aún más las cosas y durante ese tiempo sentí como que mi vida había retrocedido a pasos agigantados, sin embargo, hoy me doy cuenta que con el cambio no perdí nada, sino todo lo contrario, gané y mucho.

Como he comentado antes, la perspectiva del tiempo no solo me ha dado la razón de por qué tomé aquellas decisiones, sino que me demuestra que hice lo correcto y que lo que en un principio aparentaba ser un retroceso, hoy es un gran avance.

Las pruebas duras a las que me he tenido que enfrentar han sido el mejor trampolín sobre el que he podido saltar para conseguir una evolución positiva que me ha conducido hasta el punto en el que estoy hoy, si no fuese por ese “retroceso”, yo jamás sería la persona que soy hoy y no tendría ni las capacidades o conocimientos que dicho retroceso provocaron en mí. Sin ir más lejos, si no fuese por ese retroceso, seguramente no te estaría escribiendo ni hablando de la forma en la que puedo hacerlo hoy.

Así que ya sabes, puede que haya momentos en tu vida en la que tengas que tomar decisiones difíciles que te lleven a pensar que estás retrocediendo, pero si tienes claro por qué debes tomarlas, no lo dudes, el tiempo te demostrará que a veces retroceder es la mejor forma de avanzar.

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya.

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Determinación y coraje

¿A cuántas personas conoces que aun sabiendo lo que quieren, no son capaces de tomar una decisión que en el fondo saben que es la correcta y la cual los llevará posiblemente hasta ese punto deseado?

Estoy seguro que conoces a muchas personas con este problema, incluso me atrevería a decir que es posible que tú lo hayas sufrido alguna vez en algún momento de tu vida.

Esto se debe principalmente a dos motivos:

  • El primero y más obvio, no tener claro lo que uno quiere, porque cuando uno sabe realmente lo que está buscando o desea, el coraje aparece como medio para alcanzar la solución.

  • El segundo y no por eso menos importante, el miedo. El miedo es el factor paralizante por excelencia, pues cuando tenemos miedo nos sentimos bloqueados e incapaces de pensar o reaccionar correctamente. Por norma general cuando tenemos miedo de algo la primera opción es huir y escondernos en algún lugar que consideramos “seguro”

Ahora que ya sabemos cuales son los dos principales motivos por los que no somos capaces de tomar ciertas decisiones que a priori nos podrían cambiar la vida, vamos a ver cuales podrían ser las soluciones que nos ayuden a posteriori en esta tarea para que no sea nunca más un elemento limitante o condicionante.

¿Qué podemos hacer o cuál es la fórmula secreta que nos ayude a tomar decisiones importantes más fácilmente?

La respuesta es más sencilla de lo que parece y te la voy a desglosar inmediatamente.

La solución:

Pensar y reflexionar concienzudamente sobre lo que de verdad queremos.

Al finalizar este ejercicio debemos saber exactamente ¿qué es importante para nosotros y qué no lo es?

La clave del éxito de este ejercicio radica en no pensar en los contra, pues de lo contrario estaremos condicionando nuestra respuesta con los miedos, prejuicios y experiencias negativas tanto tuyas como de otras personas y que forman parte ahora de tu subconsciente y que por lo tanto, serán claros limitantes que jugarán en tu contra a la hora de tomar la decisión correcta y acertada.

Una vez tenemos claro que es lo que queremos y que es lo importante para nosotros, entonces podremos tomar decisiones muy difíciles o que normalmente llevarían mucho tiempo decidir de forma más fácil, rápida y sabia.

Ahora bien, seguro que en este instante te estás preguntando ¿y que pasa con los contra, acaso no van a estar ahí solo por el hecho de no pensar en ellos?

Tienes toda la razón, hasta ahora hemos analizado solo lo que queremos de verdad sin pensar en ellos porque de hacerlo, no podríamos extraer la esencia de lo que realmente queremos y nos importa.

Una vez has tomado ya la decisión, pasamos a preocuparnos de los contra.

Así es, ahora ya tienes tus ¿por qué? definidos, ahora es cuestión de buscar los ¿cómo?

Quiero que recuerdes una cosa, que algo no haya funcionado antes, no quiere decir necesariamente que no pueda funcionar ahora. Siempre hay condicionantes que cambian las reglas o el resultado del juego. Es como pensar que por el hecho de que dos equipos de fútbol tengan la misma cantidad de jugadores, ambos van a obtener los mismos resultados. A veces tan solo es necesario cambiar un elemento para que todo cambie, por tanto, los contra que tú ahora tienes en tu mente, tal vez nunca lleguen a mostrarse ante ti.

Por mi experiencia puedo decir que cuando uno tiene claros sus ¿por qué?, los ¿cómo? siempre aparecen, pues cuentas en tu haber con la determinación y el coraje necesarios para realizar las acciones que te llevarán a hacerlo.

Los miedos son como viejos fantasmas que vienen a visitarte de vez en cuando para frenar tu evolución, no permitas que estas cortinas de humo sin sentido arruinen tu vida, hazles frente y verás como a partir de ahora podrás tomar decisiones mejores todos los días de tu vida.

Atentamente, Gustavo Adolfo González Alfaya.

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